Si lo que tenéis no os hace felices, podéis dejarlo

No tienes que quedarte en una relación que te hace infeliz. Tanto si se trata de una relación romántica como de una amistad, si te hace infeliz o si pasas más tiempo miserable que feliz, déjalo.

A principios de este año tuve una relación que me hacía infeliz. No era la persona con la que estaba la que me hacía infeliz. De hecho, no hizo nada malo: era brillante, muy amable y cariñoso, pero no era la persona adecuada para mí. Queríamos cosas distintas, éramos personas completamente diferentes, y yo no sentía esa «chispa». Fui infeliz durante unas cuantas semanas, y me decía a mí misma que era por mi trabajo o por el hecho de vivir lejos de mi familia. Intenté pensar en todas las excusas de por qué era infeliz, porque no quería admitir que era la relación. Llevaba mucho tiempo soltera y muchos chicos me habían tratado como una mierda. Sentía que sería estúpida si le dejaba marchar, sólo porque me trataba como realmente debía ser tratada.

Me llevó unas semanas, pero al final me di cuenta de que se me habían acabado las excusas y que era la relación la que me hacía infeliz. Aprendí que tenía que alejarme. No era su culpa, pero tampoco era la mía. Esa famosa frase que nos dicen que digamos a la gente cuando vamos a romper con ella, «No eres tú, soy yo», es a menudo un montón de mierda. Pensamos que hay que decírselo para salvar sus sentimientos, pero ¿qué pasa con nuestros propios sentimientos? ¿Por qué tenemos que fingir que es nuestra culpa cuando no lo es? Si los sentimientos no están ahí, no es culpa de nadie, sólo es mala suerte.

No sientas nunca que tienes que quedarte en una relación mediocre para intentar salvar los sentimientos de alguien, y no sientas nunca que tienes que quedarte con alguien que no te hace feliz porque sientes que nunca encontrarás algo mejor, porque lo harás. Algunos tenemos la mala suerte de que nos traten como a una mierda una y otra vez, así que nos aferramos a cualquier pedacito de felicidad que podamos, y pensamos que el hecho de que nos traten como deberíamos es algo fuera de lo normal, cuando no lo es.

No es algo fuera de lo común y extra especial recibir un mensaje de vuelta. No es digno de una estrella de oro que un hombre te diga que te va a llevar a una cita y que realmente planee algo. No es increíblemente especial que te compre flores «porque sí» y no es extra especial que un hombre te haga sentir como un millón de dólares. ¡Son cosas sencillas que debería hacer porque te quiere! No digo que no debas estar agradecida por estas cosas, porque por supuesto que sí y es muy bonito que piense en ti, pero deberíamos dejar de pensar que un hombre es sobrehumano si hace estas cosas, porque no es sobrehumano, sólo es un novio decente. Esto no significa que sea el único hombre del mundo que te tratará así. El hecho de que un hombre haga estas cosas no significa que sea el Sr. Correcto. Los hombres pueden hacer todo lo «correcto» y aun así no ser la persona adecuada para ti, y eso no es culpa tuya.

Deja de sentirte culpable por no querer a alguien tanto como te quiere a ti. Deja de perder el tiempo en una relación que no te está haciendo tan feliz como debería, porque al final, no sólo le estás haciendo daño a él al alargarla, sino que te estás haciendo daño a ti misma. Es muy difícil encontrar el equilibrio entre ser una persona agradable y no ser una persona pusilánime. Lo sé: Yo misma sigo trabajando en esto, pero también sé que no voy a perder más tiempo en una relación mediocre porque tengo miedo de herir los sentimientos de la otra persona, porque ¿qué pasa con mis sentimientos? Si pasas más tiempo cuestionando tu felicidad con una persona que siendo realmente feliz, entonces quizá no deberías estar con ella. Piénsalo así: si sabes en el fondo que no está bien, ¿deberías alargarlo, sabiendo que al final va a terminar de todas formas? Si no puedes imaginar un futuro con la persona con la que estás, si no la miras y sientes que es la persona con la que quieres envejecer, ¿es esa la persona con la que deberías estar? Como dice Phoebe Buffay: «¿Es tu langosta?»

porSamantha Russell