8 situaciones que determinan si debes quedarte o abandonar tu relación

Nunca es blanco o negro cuando se trata de relaciones. Hay muchas zonas grises, muchos puntos intermedios y muchas preguntas difíciles de responder. Hay momentos en los que simplemente no sabes si la mejor opción es irse o quedarse e intentar arreglar las cosas.

La verdad es que todo depende de la situación y no hay dos relaciones en este mundo que sean exactamente iguales. Sin embargo, hay algunas dificultades similares por las que pueden pasar las relaciones. Por ello, hay algunos factores comunes que pueden facilitar tu decisión. Hay algunas situaciones en las que es mejor quedarse y arreglar las cosas, y otras que gritan que es hora de dar por terminada la relación:

Tienes que dar un paso atrás y mirar tu relación desde la distancia. ¿Toda la relación es mala o sólo estáis pasando por una mala racha? ¿Ha habido más cosas buenas que malas? ¿Ha habido más sonrisas que lágrimas en la cara? Todo esto merece la pena tenerlo en cuenta y, sin duda, deberías quedarte, hablar abiertamente con tu pareja y ver qué podéis hacer los dos para que las cosas vuelvan a su cauce.

Si tu pareja no te respeta, no te lo pienses dos veces antes de dejarlo. La confianza y el respeto son los cimientos de cualquier relación y son cosas en las que nunca debes transigir. Dos personas en una relación son iguales, no debe haber lugar para el menosprecio, el abuso o el maltrato de ningún tipo. Si no te respetan, si no te sientes cómoda o como tú misma a su lado, entonces es definitivamente el momento de mostrarles la puerta.

Necesitar espacio en una relación no es siempre algo malo. La fase de luna de miel de una relación no puede durar siempre y estar juntos sin parar puede empezar a asfixiar la relación. El espacio puede ser exactamente lo que necesitas, aunque no seas consciente de ello. El tiempo que paséis juntos después tendrá más calidad y se sentirá mucho mejor cuando por fin estéis juntos. Así que si tu pareja dice que necesita espacio para dedicarse a sus propios intereses, o para pasar un tiempo a solas con sus amigos o por su cuenta, déjale y comprueba si el espacio puede ser útil para vuestra relación.

Si nunca sacan tiempo para ti y siempre están demasiado «ocupados» haciendo esto o aquello, si nunca se molestan en llamarte o enviarte un mensaje de texto para saber cómo estás, si nunca te preguntan cómo te ha ido el día y si estás bien, si actúan como si no les importara, créeles. La vida es demasiado corta para mendigar la atención, el afecto o el amor de alguien. Si no te lo dan libremente, no vale la pena tu tiempo.

Quédate si la aceptas tal y como es, con sus defectos y sus perfecciones, sus puntos fuertes y sus debilidades. Quédate si sientes que puedes lidiar con el tipo de locura del otro, si no te pasas el día pensando en cómo las cosas podrían ser diferentes si él cambiara.

Nadie cambia nunca si no siente la necesidad de cambiar o, mejor dicho, si no quiere cambiar él mismo. Si te siguen prometiendo que te tratarán mejor, que harán las cosas de forma diferente, que invertirán más, pero todo son palabras y nunca hacen nada en realidad, entonces déjalo. Un caso aún peor es cuando estás atascado en algo tóxico y sigues pensando que si le das tiempo, si haces las cosas de forma diferente, quizá mejore. Créeme, en esas situaciones nunca lo hace y es mejor dejarlo que permitir que sigan estropeando tu vida.

Nunca te vayas sin dar una oportunidad a tu relación. Si ambos sentís algo por el otro pero empezáis a sentir una distancia y hay un deseo mutuo de volver a conectar, lo menos que podéis hacer es intentarlo. Las cosas no siempre están rotas sin remedio; si todavía os queréis, si hay comprensión y deseo mutuo de salvar vuestra relación, es probable que lo consigáis.

Los esfuerzos mutuos son obligatorios. Si sólo uno hace todo el trabajo pesado y se esfuerza al máximo para que la relación funcione, la relación se romperá; es sólo cuestión de tiempo. A pesar de todo el amor y la fuerza que puedas tener en tu interior, no puedes hacerlo todo tú solo. Las dos personas implicadas en una relación tienen que invertir y trabajar en las cosas, todo lo demás es una pérdida de tiempo.