Todo lo que siempre quise fue a ti

Te deseé desde la primera vez que te vi.

Tus ojos escondĂ­an una historia que deseaba desesperadamente escuchar. Tus palabras aĂșn resuenan en mi cabeza. Palabras de amor y cariño. Eras un enigma para mĂ­. Un hombre totalmente diferente a todos los que habĂ­a conocido.

HabĂ­a algo atractivo en ti que no sabĂ­a cĂłmo explicar. Tal vez por eso, eras algo que querĂ­a explorar profundamente.

AĂșn recuerdo aquellos dĂ­as en los que viajĂĄbamos juntos. Recuerdo la mirada de tus ojos mientras me observabas.

Tus ojos estaban llenos de amor. Un amor que rompĂ­a los lĂ­mites del sentido comĂșn. Un amor que era tan profundo que un ocĂ©ano podrĂ­a estar celoso de Ă©l. Y tĂș podĂ­as ver lo mismo en mis ojos. SĂłlo tenĂ­a ojos para ti porque no habĂ­a ningĂșn hombre que me hechizara como tĂș. Con tus suaves labios rozando los mĂ­os, con tus manos estrechando mi cuerpo contra el tuyo, con el aroma de tu perfume en el aire.

Estaba borracho de amor, pero no me importaba. De hecho, era la mejor sensaciĂłn. Con el mejor hombre de todos.

Pero habĂ­a algo que no podĂ­a afectar a ninguno de nosotros. Ya estabais cogidos. HabĂ­a una mujer que, al igual que yo, habĂ­a visto el perfecto ser humano que eres. Pero el problema fue que ella te atrapĂł antes que yo.

Y eso me rompĂ­a el corazĂłn. TenĂ­a que aceptar el hecho de que nunca serĂ­as mĂ­a. Pero aceptarlo era muy difĂ­cil. Cada vez que te veĂ­a, olvidaba todo lo que habĂ­a decidido hacer. Todas mis promesas de que te dejarĂ­a en paz se desvanecĂ­an en el mismo momento en que me mirabas a los ojos.

Sentí que mi corazón latía mås råpido y que iba a desmayarme. Ese era el efecto que tenías en mí. Así que empecé a engañarme a mí misma todos los días. Rezaba en secreto para que dejaras a tu mujer y vivieras conmigo. Fui muy egoísta, lo sé. Pero no pude evitarlo.

Afortunadamente, fuiste mucho mås valiente que yo. Viniste para que pudiéramos hablar y me explicaste que, aunque sientas algo mås que amistad por mí, nunca podremos estar juntos. Al hacerlo, defraudarías a tu mujer y a tus hijos.

La verdad es que no estabas perdidamente enamorado de ella, pero decidiste quedarte por los niños. Y yo respeté tu decisión. A fin de cuentas, era lo mås inteligente que podíamos hacer en ese momento.

Y ahora, después de todos estos años sin ti, todavía no he encontrado a mi alma gemela.

TodavĂ­a no he encontrado a un chico que haga que mi corazĂłn lata mĂĄs rĂĄpido. No ha habido nadie tan bueno como tĂș. Tal vez te veo como un hombre ideal para que otros no puedan alcanzarme. Tal vez todo sea culpa mĂ­a. Pero hay algo de lo que nunca me arrepentirĂ©: nunca me arrepentirĂ© de haberte amado. Nunca me arrepentirĂ© de echarte de menos como los desiertos echan de menos la lluvia.

Esos recuerdos me mantienen vivo. Y si alguna vez encuentro a alguien que me ame como tĂș, nunca le hablarĂ© de ti. SerĂĄs mi secreto que me llevarĂ© a la tumba. Y cuando envejezca, seguirĂ© recordĂĄndote, pero no habrĂĄ lĂĄgrimas en mis ojos. SĂłlo el recuerdo de que fuiste el hombre adecuado en el momento equivocado.

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