Miedo y fe para volver a amar

Cuando te han roto el coraz√≥n, puede dar miedo volver a amar. Cuando tu coraz√≥n y tu mente han sido maltratados, puede ser muy dif√≠cil volver a amar. Puedes querer volver a amar, pero siempre hay algo que te retiene. Es como si siempre eligieras al hombre equivocado casi a prop√≥sito. Es como si hubiera un bot√≥n de sabotaje al que est√°s magn√©ticamente unida. Pero normalmente, cuando miras atr√°s, ¬°ten√≠as raz√≥n al pulsar el bot√≥n! √Čl no ten√≠a raz√≥n. De todos modos, no era el indicado para volver a abrir tu coraz√≥n.

Crees que est√°s preparada porque te has puesto a salir con alguien, as√≠ que debes estar preparada. ¬ŅNo es as√≠? Puede que s√≠, puede que no. El hecho de que tu mejor amiga haya llorado durante tres meses despu√©s de una ruptura y haya parecido que se deslizaba hacia la siguiente relaci√≥n no significa que haya algo malo en ti porque esto no te haya ocurrido.No pasa nada si tardas meses o incluso a√Īos en volver a abrir tu coraz√≥n. Curarse de una mala relaci√≥n es un poco como el duelo, no hay un tiempo determinado para que tengas que estar bien.

Como mujeres, a menudo discutimos con nuestras amigas sobre cómo seguir nuestra intuición femenina, confiar en nuestro instinto. Siempre hay una amiga que insiste en que DEBES SABER lo que te dice tu instinto, pero no te asustes, no pasa nada por estar completamente confundida.

Definitivamente, el miedo puede jugarte malas pasadas. Es como un peque√Īo demonio en tu hombro que te susurra dudas al o√≠do y te hace preguntas.

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El miedo tambi√©n es el amo y se√Īor del temido pensamiento excesivo!!!!! Todos lo hacemos. Es perfectamente normal. Puede que repases conversaciones anteriores una y otra vez, tratando de encontrar alg√ļn significado oculto que se te haya pasado por alto las dieciocho veces anteriores que lo reprodujiste en tu mente. Quiz√° sea leer una conversaci√≥n de texto varias veces. Tal vez sea hacerse un mill√≥n de preguntas, sin llegar a responder ni siquiera una de ellas antes de pasar a la siguiente…

¬°El miedo puede hacer que act√ļes fuera de tu personaje! ¬ŅHas tenido alguna vez un sue√Īo en el que alguien te ha hecho da√Īo? Te despiertas a la ma√Īana siguiente y realmente sientes una emoci√≥n negativa hacia la persona que has so√Īado. Sabes que es rid√≠culo, pero aun as√≠ lo sientes. Igual que el miedo que sientes cuando esperas lo que parece una vida entera para recibir un mensaje o una llamada de ese tipo.

Entonces te llama y te ríes para tus adentros de lo ridícula que has sido. Estabas atrapada en tu propia mente como una prisionera.

Entonces un día conoces a alguien. Te gusta. Le gustas a él. Te lo dice. Tenéis citas. Os enviáis mensajes de texto sin sentido y una llamada de cinco minutos puede durar treinta y cinco minutos. Estáis deseando volver a veros con una excitación infantil.

Te hace sonreír.

Te hace el mayor regalo de todos.

La fe.

Incluso con este tipo, el peque√Īo demonio del miedo puede venir a hacer una visita r√°pida. Reconozc√°moslo, hab√≠a estado ah√≠ en cada primera cita que no quer√≠as o no estabas preparada para tener. Cada vez que te gustaba potencialmente alguien, pero sent√≠as que se te sub√≠a la guardia cuando hac√≠a algo que alimentaba tu miedo. Cada vez que apretaste el bot√≥n de sabotaje, fue el miedo el que te hizo hacerlo.

Pero déjame decirte algo que he aprendido. El miedo puede ser tu peor enemigo. Puede hacer aflorar las inseguridades y los sentimientos de ansiedad más destructores del alma.

El miedo también puede ser tu amigo.

¬ŅRecuerdas la confusi√≥n en tus entra√Īas de la que habl√© antes?

Es simplemente una batalla entre el miedo y la fe.

Así es como el miedo puede ser tu amigo. Verás, mientras el miedo y la fe luchan y nos vemos atrapados en un mundo de confusión y sabotaje, en realidad permitimos que la fe gane la guerra.

Si hubiéramos continuado y alargado esa relación potencial, esperando que cambiara o hiciera de forma diferente lo que no nos parecía bien, ¡habríamos permitido que el miedo ganara! En muchos casos, probablemente ese miedo a estar sola.

En cambio, eres libre de abrir la puerta al chico que te hace ese regalo de la fe. Te hace sonreír.Te hace reír.

No necesitas fingir con √©l. Ser t√ļ misma con un chico vuelve a sentirse bien. Incluso cuando te comportas como una aut√©ntica empollona. O divagando como una lun√°tica sobre algo que te excita.

Incluso cuando el miedo intenta colarse, te las arreglas para permitir que gobierne la fe.

Con él, está bien ser abierto. El miedo no es algo de lo que avergonzarse y él lo entiende cuando te abres de verdad y lo compartes con él.

Te das cuenta de que empiezas a tener fe y quiz√°s incluso a amar de nuevo…

Nada en esta vida est√° garantizado, pero si mantienes algo de fe en tu coraz√≥n y en tu alma, siempre ganar√°…

Y para citar una de mis pel√≠culas favoritas… ¬ęLo m√°s grande que aprender√°s es a amar y ser amado a cambio¬Ľ.

de Beverly Martin